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Cómo hacer compost

Casi todas las pilas de compost que fracasan lo hacen por las mismas tres razones: mala proporción de materiales, humedad equivocada y falta de aire. Si controla esas tres, el resto se resuelve solo.

Qué es en realidad

El compost no es «basura que se pudre». Es una fermentación aeróbica dirigida: usted crea las condiciones para que una población de bacterias y hongos consuma material orgánico, suba la temperatura hasta 55–65 °C y entregue un producto estable, sin semillas de maleza viables y sin patógenos.

La diferencia entre compost y material podrido es el oxígeno. Sin aire, la misma pila fermenta en anaerobiosis, huele a podrido y produce compuestos que dañan la raíz en vez de alimentarla. Cuando una pila apesta, no está lista: está mal hecha.

La proporción: carbono y nitrógeno

Es lo único que hay que entender de verdad. Los microorganismos necesitan carbono como energía y nitrógeno para construir su cuerpo, en una proporción cercana a 25–30 partes de carbono por una de nitrógeno.

Sin pesar nada, basta con distinguir dos tipos de material:

Material «café» — carbono Material «verde» — nitrógeno
Paja, rastrojo seco Restos de cocina vegetales
Hojas secas Pasto recién cortado
Aserrín y viruta sin tratar Guano de gallina, caballo, oveja o conejo
Cartón sin tinta, papel Malezas verdes sin semilla

Regla práctica: dos a tres volúmenes de café por uno de verde. No en peso — en volumen, a ojo, con la pala.

Cómo armarla

  1. Tamaño mínimo: un metro cúbico. Menos que eso no retiene calor y no llega a temperatura. Este es el error más común en huertas caseras.
  2. Base aireada: primero una capa de ramas gruesas o palos, 15–20 cm. Deja entrar aire por abajo y evita encharcamiento.
  3. Capas alternadas: una capa de café de unos 15 cm, una de verde de unos 5 cm, y así sucesivamente. Una palada de tierra o compost viejo cada tantas capas aporta el inóculo.
  4. Humedecer al armar: cada capa, no al final. Mojar por encima al terminar no sirve: el agua escurre.
  5. Tapar: con paja o arpillera. Protege de sol directo y de lluvia excesiva, pero deja pasar aire. Nunca selle con plástico completo.

Humedad: la prueba del puño

Tome un puñado y apriete. Debe quedar como una esponja escurrida: húmeda al tacto, pero salen a lo más una o dos gotas. Si chorrea, está demasiado mojada y hay que agregar material seco y voltear. Si se desarma seca, riegue mientras voltea.

Temperatura: qué esperar

Etapa Cuándo Qué pasa
Calentamiento Días 1–3 Sube rápido, puede pasar los 60 °C
Termofílica Semanas 1–3 Se mantiene alta; mueren semillas de maleza y patógenos
Enfriamiento Semanas 4–8 Baja de a poco; entran hongos
Maduración Meses 2–4 Temperatura ambiente; aparecen lombrices

Sin termómetro: meta una barra de fierro al centro, déjela diez minutos y tóquela. Si quema, la pila está trabajando. Si sale tibia o fría en la primera semana, algo falta — casi siempre nitrógeno o agua.

El volteo

Voltear es pasar el material de afuera hacia el centro, para que todo cumpla su turno en la zona caliente. Sin volteo, el borde exterior nunca se higieniza.

Qué no echar

Cómo saber que está listo

Huele a tierra de bosque, no a nada reconocible. Color café oscuro, uniforme. Temperatura igual a la del ambiente aunque lo voltee. No se distinguen los materiales originales, salvo algún palo. Y hay lombrices: si llegaron, la fase caliente terminó. Si quiere trabajar con ellas a propósito, vea la guía de lombricultura.

Prueba del berro: si duda, siembre semillas de rápida germinación en una maceta con su compost y otra con tierra común. Si germinan igual o mejor en el compost, está maduro. Si germinan mal o se queman, todavía está activo y no debe aplicarse directamente en la raíz.

Cómo aplicarlo

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