Saltar al contenido

Abonos verdes: el cultivo que no se cosecha

Es la práctica que más devuelve por peso invertido y la primera que se recorta, porque no se vende. Un abono verde es un cultivo que se siembra para incorporarlo al suelo: no da plata este año, da suelo todos los años siguientes.

Qué hace realmente

Cuatro cosas a la vez, y por eso rinde tanto:

Cuál sembrar según lo que le falte

Su problema Qué sembrar Por qué
Suelo pobre en nitrógeno Vicia, trébol, arveja forrajera Leguminosas: fijan nitrógeno atmosférico
Suelo compactado Nabo forrajero, rábano forrajero Raíz pivotante gruesa que perfora el pie de arado
Poca materia orgánica Avena, centeno Gran volumen de biomasa por hectárea
Malezas fuera de control Centeno, mostaza Crecen rápido y ahogan por competencia
Nematodos en el suelo Mostaza, tagete Liberan compuestos que reducen su población
Suelo suelto que se erosiona Avena con vicia La avena sostiene, la vicia fertiliza

La mezcla que funciona casi siempre

Si tiene que elegir una sola y no quiere pensarlo más: avena con vicia, sembrada en otoño. Es la combinación clásica de la zona central y funciona porque las dos especies se complementan en vez de competir.

Proporción habitual: dos partes de avena por una de vicia, en volumen de semilla. Si busca más nitrógeno, suba la vicia; si busca más biomasa y control de malezas, suba la avena.

Cuándo incorporarlo: el error que anula todo

Incorpore antes de la floración, o a más tardar al inicio. Es el punto de máxima concentración de nitrógeno y de tejido todavía tierno, que se descompone rápido. Si lo deja espigar, la planta manda sus nutrientes a la semilla, el tallo se lignifica y al incorporarlo los microorganismos tienen que tomar nitrógeno del suelo para digerirlo. En vez de fertilizar, compite con su cultivo.

En la práctica, para una siembra de otoño en la zona central eso significa incorporar entre fines de invierno y comienzos de primavera. Después de incorporar, espere entre dos y cuatro semanas antes de sembrar el cultivo principal: la descomposición inicial consume oxígeno y puede afectar la germinación.

Cómo incorporarlo

  1. Cortar o rolar primero, para que el material quede tendido y picado.
  2. Dejarlo orear uno o dos días sobre el suelo.
  3. Incorporar superficialmente, en los primeros 10–15 cm. Enterrarlo profundo lo hace fermentar sin oxígeno, que es justo lo que no se quiere.
  4. Regar si el suelo está seco: sin humedad no hay descomposición.

En huerta chica, con horqueta y tijera basta. En superficie grande, rolo cuchillo o desbrozadora y luego una pasada de rastra liviana.

En huerta pequeña también sirve

No es sólo para hectáreas. Si tiene bancales, siembre abono verde en el que esté descansando en vez de dejarlo pelado. Una cama de un metro por tres sembrada con vicia durante el invierno entrega la primavera siguiente un suelo notoriamente más oscuro, más suelto y con lombrices. Es la forma más barata de mejorar tierra de patio.

Cuándo no conviene

Siga leyendo